Máquina de remo: ¿cómo entrenar correctamente?

La máquina de remo suele ser menos popular entre las personas que van al gimnasio. Y, sin embargo, es uno de los movimientos más completos (trabaja sobre todo los brazos y las piernas), ayuda a mejorar la resistencia muscular y la frecuencia cardiaca, además de mejorar la postura. En este artículo, descubre por qué deberías probar la máquina de remo y cómo aprender a hacerlo correctamente.

Los beneficios del remo

La máquina de remo tiene muchas ventajas. He aquí algunas de las más relevantes según mi experiencia:

  • Entrenamiento multiarticular del cuerpo: ¡la máquina de remo es uno de los equipos de «cardio» más completos! Los tirones que se realizan proporcionan un trabajo armonioso al cuerpo, en particular a los músculos de los miembros inferiores (especialmente los cuádriceps durante la propulsión) y a los músculos del tronco ( músculos de la espalda como los lumbares y los trapecios, por ejemplo), pero también a los brazos. Si quieres perder peso o mejorar tu forma física en general, ¡sería una pena prescindir de ella!
  • También es excelente para «abrir» el torso y todo el cuerpo. Tanto si estás frente a la pantalla del ordenador como sentado en el coche todo el día, tu postura se ve perjudicada por el asentamiento y la inactividad de los discos intervertebrales. Con el tiempo, esto hace que los hombros y todo el cuerpo se encorven, lo que distorsiona nuestra postura. Hacer ejercicio en una máquina de remo te ayudará a limitar los efectos nocivos de permanecer sentado durante mucho tiempo.
  • Tanto si buscas más fuerza como más resistencia muscular y cardiovascular, la máquina de remo te ofrece el entrenamiento adecuado. Puedes ajustar la intensidad del trabajo (resistencia) en la mayoría de las máquinas de remo del gimnasio.

Cómo remar correctamente

Antes de empezar a remar, hay algunas reglas básicas:

  • Tómate tu tiempo para hacerte un chequeo con un profesional de la salud y no dudes en preguntar a tu médico de cabecera si el remo es aconsejable en tu situación. En caso contrario, no dudes en preguntar a un entrenador deportivo qué movimientos podría recomendarte.
  • Asegúrate de configurar correctamente la máquina de remo y realiza un calentamiento gradual antes de pasar al trabajo con pesas. Al menos el 30% de las lesiones se deben a un mal calentamiento.
  • Si acabas de volver a hacer deporte, es mejor que empieces con un programa adecuado para no desanimarte. Céntrate en movimientos de calidad y trabaja a tu ritmo, asegurándote de que puedes mantener una conversación durante el esfuerzo.

¿Cómo me coloco correctamente al remar?

El remo implica a menudo una gran repetición de movimientos. Por eso te recomendamos encarecidamente que te sientas cómodo durante tus sesiones. Si tu máquina de remo lo permite, ajusta la pantalla, el sillín, las correas de los pies y la máquina de remo en su conjunto para adaptarlos a tu tipo de cuerpo (bajo o alto, piernas o brazos más largos, etc.).

Homme utilisant un rameur

Pasos para un buen movimiento de remo

  1. Flexiona las piernas, los codos y el tronco al máximo de tu capacidad. El tronco está «cerrado» sobre el miembro inferior (el ángulo formado entre el miembro inferior y el superior es pequeño). Durante esta primera fase, no hay acción muscular.
  2. El apoyo se consigue presionando los pies sobre los pedales. El movimiento continúa con las piernas empujando al mismo tiempo que el tronco se «abre» en relación con el miembro inferior. En esta fase, la acción de los brazos es mínima, de lo contrario se corre el riesgo de sentir dolor en la parte baja de la espalda (sacro, región lumbar).
  3. Después de esta etapa, hay que fijar la espalda intentando «arquear el torso» (fijar los omóplatos y bajar los hombros). El ángulo formado entre el miembro inferior y el tronco aumenta, por lo que se denomina «abierto». A medida que avance esta fase, comenzará la acción de los brazos. Esta fase es crucial para proteger la espalda y sentirse cómodo en el movimiento.
  4. Una vez completada la fase anterior, debes sentir que tus músculos abdominales se contraen (para que no te inclines hacia atrás ni arquees la espalda); es entonces cuando la acción de los brazos será más fuerte.
  5. Vuelva a la posición inicial dejándose deslizar hacia delante. Esta es una fase de recuperación antes de empezar un nuevo ciclo. Tus músculos se relajan y puedes aprovechar para respirar profundamente.

¿Cómo aprender a realizar correctamente las diferentes fases del remo?

Aprender la técnica puede parecer aburrido. Sin embargo, antes de saltar al agua, primero debes aprender a nadar para evitar accidentes. No descuides esta fase de aprendizaje, porque si no tienes la técnica para remar correctamente, te será muy difícil progresar e incluso puedes lesionarte la espalda.

La mejor manera de progresar técnicamente en las diferentes fases que acabamos de ver es desglosarlas. Por ejemplo, puedes empezar el movimiento con las piernas y eliminar la acción de los brazos manteniéndolos completamente rectos. A continuación, concéntrate en la fase de apertura «miembro inferior/miembro superior».

Después, puedes hacer lo contrario e insistir en el movimiento de los brazos. En este caso, fija los músculos abdominales y la espalda en la posición «abierta» que hemos visto antes. Sigue los movimientos de tracción, asegurándote de trabajar toda la amplitud del movimiento (flexión/extensión completa de los codos).

Si todavía tienes dudas, a menudo necesitarás ayuda externa. Buscar la ayuda de un entrenador deportivo profesional puede resultar caro, pero es una buena inversión si eres nuevo en el remo. Una o dos sesiones pueden bastar para darte los fundamentos que necesitas para hacer ejercicio con seguridad.

En conclusión

Como puedes ver, aunque remar pueda parecer sencillo, hay varios pasos clave para ejecutar el movimiento correctamente. La principal dificultad reside en sincronizar y abrir el tronco en relación con la extremidad inferior antes de tirar con fuerza de los brazos. Si tienes dudas sobre la calidad de la ejecución, o si estás empezando, recurrir a un profesional puede ayudarte a empezar con buen pie.

¡Buena práctica para ti!